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diciembre 15, 2019

dos para triunfar






«Te digo: estoy intentando captar la cuarta dimensión del instante-ya, que de tan fugitivo ya no existe porque se ha convertido en un nuevo instante-ya que ahora tampoco existe. Quiero apoderarme del es de la cosa. Esos instantes que transcurren en el aire que respiro, como fuegos artificiales estallan mudos en el espacio. Quiero poseer los átomos del tiempo. Y quiero capturar el presente que, por su propia naturaleza, me está prohibido; el presente se me escapa, la actualidad huye, la actualidad soy yo siempre en presente. Sólo en el acto del amor – por la nítida abstracción de estrella de lo que se siente – se capta la incógnita del instante, que es duramente cristalina y vibra en el aire, y la vida es ese instante incontable, más grande que el acontecimiento en sí; en el amor el instante de júbilo impersonal refulge en el aire, gloria extraña del cuerpo, materia sensibilizada por el escalofrío de los instantes, y lo que se siente es al mismo tiempo inmaterial y tan objetivo que sucede como fuera del cuerpo, brillando en lo alto; alegría, la alegría es la materia del tiempo y es por excelencia el instante. Y en el instante está el es de sí mismo. Quiero captar mi es





Clarice Lispector; Agua Viva, 1973.



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El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron;
los pájaros, por la nieve.





Emily Dickinson, El viento comenzó a mecer la hierba, 1839.




diciembre 09, 2019

el cuerpo también sabe






sobre el libro hermoso de Belén dije:


«Construirse. Entender que hay más de una lucha en movimiento. Entender que el cuerpo de una mujer es siempre un cuerpo de resistencia, que hay un legado que llevar sobre ese cuerpo y que el desafío ocurre, eclécticamente o no, a expensas de nuestros deseos e incluso de nuestros destinos. «Mi mamá tuvo un cuello ortopédico por las cervicales. / Me pregunto si a veces lo que heredamos / nos anticipa qué partes del cuerpo nos van a doler / los días de lluvia / y en qué gestos nos repetimos en otros.» Hacia esta cimentación, entonces, dirigimos la mirada mientras transcurrimos en los detalles más vívidos de este libro, que nos habla y nos aquieta, al mismo tiempo que, sin habérselo propuesto, nos alecciona  y nos descodifica.»  



RESEÑA COMPLETA!   «el cuerpo también sabe»





El lugar que no existe




La cara de ella necesita
encontrar el lugar
que no existe para dejar
su recuerdo.

Las ojeras transportan
el color de los días que fueron
sólo noche.

Debajo de sus uñas
guarda tierra
que acumula
y le hincha las cutículas
que también insisten con punzar.

Ella quiere pintarlas
con esmaltes flúo
para que no se note
que sus manos
también son alfombras
que esconden la mugre.





Infancia



Las hojas del sauce se estiran
yme acercan un cielo verde que suaviza lo que pienso.
Las hojas del árbol son las manos de mi madre
peinando los nudos que el pelo ata
y dentro de ellos se suelta otra promesa rota.
Se estiran tanto que son como las eles
que pronuncia un gurí en la costa
que pide a las letras que no se les escapen por las caries
que la pobreza le pinta en lunares, como a la luna.
La lengua en la infancia
le pone a las palabras el tono de los pájaros
y por eso tienen alas
largas
líquidas
que se hacen lluvia.





Raíces



Hundirme y ser.
Tocar el suelo para encontrar lo fértil
que siempre es lo de abajo.
Me gusta pensar en los brotes de alfalfa
y ver que son finitos como cabellos de ángel
que flotan en una sopa que prepara una mano
que no le teme al fuego.
Los brotes que son bien blancos
porque anclan en la tierra
y no dejan de contrastar
porque su destino es no ser lo mismo que lo rodea.
Miro las plantas que mi madre cultiva
y sé que lo que riega
es más que un jardín.





Utilidades



Se descascara la piel y cae
como el revoque de la pared de la pieza del fondo
que se usó siempre para guardar lo que no se usa.
El cuerpo también sabe
cómo desprenderse del pelo y de las uñas
para anunciar que hay un espacio habitado
por lo que todavía no sabemos cómo sacar.








María Belén Zavallo. Docente y coordinadora del taller de escritura creativa  «Nos/Otros en el texto». En marzo de 2019 publicó su primer fanzine, Todos tenemos un jardín, con Editorial Camalote.





diciembre 04, 2019

#Rainer






«No hay entonces medida para el tiempo, un año no importa, y diez años son nada; ser artista significa no calcular ni contar, madurar como el árbol que no apura sus savias y que confiadamente se mantiene erguido en medio de las tormentas de la primavera, sin miedo de que después no haya de venir ningún verano. Viene sin embargo. Pero viene sólo a los pacientes que permanecen como si ante ellos estuviera la eternidad, tan descuidadamente tranquila y amplia.»



Cartas a un joven poeta, 1929.





(…) y sin embargo irse entonces,
arrancando la mano de la mano,
como desgarrando de nuevo algo ya sanado,
y marcharse: ¿a dónde? a lo incierto,
lejos, a un país cálido e inmóvil,
que tras toda acción, como un decorado,
seguirá indiferente: jardín o muro;
y marcharse ¿por qué?



de «La partida del hijo pródigo», Poesía, 2007.



diciembre 02, 2019

corazón de poeta





Hace apenas unas semanas visité algunas salas de cine de Mar del Plata hurgando en la muy variada programación del 34º Festival Internacional de Cine. Grande fue mi sorpresa al percatarme de que el multipremiado documental chileno Lemebel (Reposi, 2019) aparecía únicamente tres veces en la grilla. Conseguí entradas, sí, pero la sala explotó al momento de la proyección, al punto de quedarse sin butaca disponible una buena parte de los asistentes.


No es para menos. El filme, estrenado en septiembre de este año y galardonado con el Teddy LGTB+ durante el Berlinale (Festival de Cine de Berlín), rompió récords de audiencia con más de once mil espectadores en las primeras dos semanas en cartelera. 



[...]




El genio Lemebel – que desde niño ya se sabía genio – nació un 21 de noviembre de 1952, en un barrio marginal de Santiago de Chile.  A mediados de unos intensos años ’60 se mudó con su familia a un conjunto de viviendas sociales sobre la arteria vial sur, conocida como Avenida Departamental. Recibió, por H y por B, el más crudo bullying durante su infancia y su adolescencia. Tuvo unos padres de mil amores, si bien pobres e iletrados. Fue profesor de artes plásticas durante los 70s, aunque despedido siempre por su «demasiado visible» homosexualidad. Poeta, escritor, artista visual y pionero del movimiento queer en América Latina, supo sacudir a la pacata sociedad chilena de los 80s y los 90s, nada menos que durante el oscuro y calamitoso pinochetismo. 




[en BIOPIC todo lo que dije sobre este documental] acá nomás!




noviembre 19, 2019

¿Surrealismo para dummies? | Parte Dos





Para los surrealistas, el interés por lo vital se convierte en una verdadera reacción de defensa contra las formas de vida modernas, deshumanizadas, dominadas por las exigencias de la técnica y por una estructura social que tiende a anular todo lo auténticamente humano. Defienden una concepción sagrada de la vida, en oposición a la sordidez en que está sumida la existencia del hombre actual. Oponen la libertad del mundo anímico vital (término más explícito que el de «irracional») a los esquemas rígidos, estandarizados de la razón. Emprenden su lucha contra una moral absurda, producto de una religión petrificada en dogmas, que tiende a desvalorizar al hombre y lo que hay en él de específicamente humano, en nombre de mitos extrahumanos; de ahí el interés que demostraron muchos de ellos por las religiones orientales, de esencia antropocéntrica, tales como el budismo (especialmente en su corriente más vital: el zen), en oposición a las religiones teocéntricas occidentales, y también por las concepciones ocultistas que aceptan un sentido mágico en las relaciones entre el hombre y el cosmos.
La importancia acordada a la imaginación, al mundo fantástico y al de los sueños, pudo hacer creer que el Surrealismo significaba un modo de evadirse de la vida. Todo lo contrario: el Surrealismo constituye una voluntad de penetración en la vida, de confundirse con ella, de explorar todas sus posibilidades y liberar todas sus potencias. (…)
El Surrealismo es una mística de la revuelta. Revuelta del artista contra la sociedad convencional, su estructura fosilizada y su falso sistema de valores; revuelta contra la condición humana, mezquina y sórdida. El artista resulta así el paladín del hombre en su ardiente protesta contra el mundo; la protesta del hombre sometido a coerciones como el orden natural. El Surrealismo aparece como una sistematización del inconformismo.
Lo que se denomina «espíritu burgués», con todas sus normas y principios inamovibles, es el blanco predilecto de los surrealistas. (…) Esta actitud del Surrealismo, esta crítica agresiva y despiadada a las normas vigentes, tiende a producir una profunda alteración en la escala de valores, tanto en lo ético como en lo cultural, y no hay duda de que ha influido en la actitud del hombre de hoy, en la medida en que los hombres de cualquier época sufren la influencia de la visión del mundo que ofrecen sus artistas. (…)
Lo maravilloso no constituye una negación de la realidad sino la afirmación de la amplitud de lo real, que abarca el mundo visible (aquel que tiene acceso a nuestros sentidos) y el mundo invisible. La poesía sumerge al hombre en ese mundo total – visible e invisible – al cual alude lo maravilloso. Pero la fuente primera de lo maravilloso es la vida misma, y la poesía es, ante todo, expresión de ese asombro de vivir. (…) Pero la poesía tiene todavía una función muy importante que no han descuidado los surrealistas: al descubrir al hombre lo recóndito de su espíritu, al intentar objetivarlo mediante el lenguaje, la poesía no sólo se convierte en mecanismo de liberación sino que resulta método de conocimiento. Como fuente de conocimiento, la poesía se basa en la creencia de que los poderes del espíritu pueden ir más allá del mundo de lo aparente.
El poeta encuentra el punto de conjunción entre el individuo y el universo (…). Este modo de conocer del poeta es no-racional. Los mecanismos esquemáticos que usa la razón conforman un sistema de elementos deformados y convencionales, y constituyen barreras que impiden el acceso a lo más profundo. Ser poeta surrealista consiste en «eliminar el control de la razón», y en abrir la puerta-trampa de este sótano profundo que constituye la morada fundamental del espíritu. Allí descubrimos al hombre en su peculiaridad última y al mismo tiempo en su trascendencia, en su salida, en su contacto directo con el cosmos, en su unidad universal. (…)
El poeta surrealista, como todo artista creador, pone en juego una particular función del espíritu: la imaginación. Recordemos lo que dijo de ella Baudelaire: «Es la más científica de las facultades, porque sólo ella comprende la analogía universal.»
Para esta facultad tienen igual validez los mundos de lo imaginario y lo real, y para ella, ambos mundos se entrecruzan y confunden. Pero el poeta surrealista utiliza la imaginación de un modo particular: para permitirle la mayor amplitud de acción, la total espontaneidad, elimina toda traba racional. Recurre para ello a un procedimiento que le es peculiar, el automatismo, así como a la utilización del material de los sueños, de los estados crepusculares y mediúmnicos, de los estados delirantes. A través de esos mecanismos la imaginación adquiere sus condiciones de instrumento «iluminador». Rimbaud ya había dado su fórmula en Una temporada en el infierno: «El poeta se hace vidente mediante un largo, inmenso y razonado desorden de todos los sentidos.»





Aldo Pellegrini, «La poesía surrealista», en Antología de la poesía surrealista; 1981.





noviembre 10, 2019






«Nombres sobre nombres con las piernas entrelazadas se aproximan en traducciones, en fragmentos de palabras, en mezclas de vocablos, en sonidos, en títulos de films. Las palabras se escriben sobre los cuerpos. Convulsiones con las uñas sobre la piel: el deseo abre surcos.»



Diamela Eltit; Lumpérica, 1983.






todo incómodo
poemas numerados
circunstancialmente inscriptos
descubiertos
en una agenda usada
arqueológica
no escribo de ese modo desde que tenía
por lo menos veinte

una vez conté los detalles
insalvables detalles
que vinieron a oscurecer
de miserables maneras
los únicos pormenores evitables
que quedaban completos
no existen registros
documentos
cuerpos que alaben
esa parte del relato

caballos frente al espejo en una habitación
de espejos
atrapando torsos
no lenguajes ni individuos sino torsos
pueblos que despiertan otra vez justo
adentro del sueño
surcos que invocan
con su apertura
intenciones convenientemente pretenciosas
de terceros
el sonido – es cierto -
parece coincidir

todo incómodo
para nada es menos perturbador
estar en el fondo que querer estar
en el fondo

cut-up es el estilo a imitar
cut-up es la logística de moda
de los contemporáneos
cortar pegar romper
cánones preestablecidos
reciclar
primitivas licencias poéticas
organizar
confesiones
atrapar
imágenes disfuncionales
en un período demasiado corto
de espacio
cortar pegar romper
versos de más
de dos renglones
ya no escribo de ese modo porque me llegan comentarios
acerca de lo incómoda
que puede resultar
su lectura
muestro respeto
por quienes saben aplicar
tan honestamente
las leyes de Darwin

todo incómodo:
algo se deshace
algo estalla
al mismo tiempo que cesa
el movimiento ecuestre adentro
del pecho

lo simultáneo
como lo emergente
también puede anticipar
la catástrofe






octubre 30, 2019

y después tu corazón






Desnuda en la tienda




No era coqueta
Era fuerte.
June Jordan



Necesito ropa, dijiste. Una blusa
alegre, de color subido. Y fuimos
a la tienda. La chica que nos llevó
a los vestidores se llamaba Tula.
Te queda rico, dijo, te queda de novela.
Nos metimos las dos en esa caja,
entrábamos apenas.

Como no había asientos ni percheros
te ofrecí mis brazos.
Te sacaste el vestido, la campera,
te sacaste la blusa, las hombreras,
te sacaste el turbante, la remera,
te sacaste el corpiño, la bolsita de mijo,
te miraste al espejo y me miraste
y yo vi tu pecho crudo, las costillas
al aire, y después tu corazón
como una piedra, fuerte y fatal
como una piedra.




María Teresa Andruetto