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viernes, 29 de agosto de 2014

★sin título




Falta poco para encontrarme, ya sé. No sé adónde me habré ido pero es cierto que no estoy. Por estas horas, mientras en esta ciudad se duerme y en otras mitades del orbe se lee en búlgaro, aparezco en el medio de una calle, desnuda de zapatos y de cajas mágicas, profanándole las bóvedas a mi propia existencia, sondeándome los pasados perfectos por las páginas en blanco de los diarios íntimos (¿públicos?) de otros usuarios en línea.
Falta poco para que me empiece a quedar muda, ya sé. Muda de voces que me vayan dictando a golpes qué es lo que se debe hacer, lo que se debe creer, lo que se debe dejar de sentir. Muda  de abecedarios y de lengua de señas.
Resultó que en ninguno de esos diarios íntimos/públicos me han puesto. No sé entonces adónde me habrán dejado, en cuál de mis cumpleaños me habré olvidado de pedir los deseos - o habré pensado en aquella secuencia efímera que ya lo tenía todo como para andar desperdiciándolos. No sé en qué papeles no retornables habrán anotado mi nombre (Sí. Yo también tengo uno y también es de tres sílabas).


Ahora es cuando me empieza a parecer que ya no falta tanto ni tan poco como hace nueve decenios, y que puede haber margen de errores en esto de aprehenderse todo lo que el cosmos va dejando caer mientras anda. Tarde o temprano uno se termina interponiendo siempre entre un espejo y otro. A lo mejor hasta se puede llegar a discutir esa ingenuidad con que se avanza, con que se cruza un hombre de vereda como si por ese lado del relato fuera a llover menos. A lo mejor dure este momento lo que duran las tardes en los solsticios. Y lo mejor en eso que me estoy buscando, me llego a alcanzar, me suspendo los cataclismos y me vuelvo a inventar.















domingo, 17 de agosto de 2014

★simultáneo sui generis*




Ninguno dicta.
Todos copian y van por el mismo párrafo
la misma oración
la misma palabra
la misma letra
el mismo pedazo de firulete en el papel.

No sangran.
No les dejaron piedras para escarbar.

No crecen.
No les quedaron canciones para morir.

Todos escurren el lápiz en la misma zanja.
Se cierran con llave el mismo renglón.
Pero ninguno tiene el tintero tan aguado

como para sacarle punta al otro.






 *en Poetas y Narradores Contemporáneos. CABA: De los cuatro vientos, 2013.













jueves, 7 de agosto de 2014

★piedra, papel o tijera




tan confuso es el aire 
cuando la atraviesa
tan ilegible
tan compacta la fosforescencia
cuando le tropieza el cuerpo

ella sigue arrodillando agujas sobre los almohadones
sigue aguantando la costra rocosa que le va formando el lápiz en las manos
el roce achatado de la baraja española con que solía leerse el futuro
y que ahora guarda en una caja de zapatos viejos

tan irreconocibles son las máscaras
que lleva montadas en el pubis
tan papel crepé / tan desteñidas / tan jurásicas

ella sigue rellenando maniquíes con medias tres cuarto y papelitos de colores
sigue haciendo birding desde las clavijas arrancadas de la ventana/balcón
sigue mojándose la solapa del abrigo
-          porque la lluvia insiste  -

tan aludidos están los verbos que va anotando en la libreta
tan apretado el diálogo entre las sílabas

ella sigue repitiendo su nombre frente al espejo
sigue asesinando poemas en el respaldo de la cama
tan meteórica es su falta de sed tántrica
tan impasible

todo lo que toca se convierte en su álter ego
se le obstina
pero ella sigue
sigue interrumpiéndose de vez en cuando los vértices
(para arrancarse del cuadro sin estropearse los tonos pastel)
sigue mintiéndose al salir de casa
inalterable
laberíntica
siempre

tan insoportablemente ajena




De entre los ruidos ©, 2015.
foto: ojodigital.com