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jueves, 17 de agosto de 2017

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Mis nervios desafinan con la misma frecuencia que mis primas. Si por casualidad, cuando me acuesto, dejo de atarme a los barrotes de la cama, a los quince minutos me despierto, indefectiblemente, sobre el techo de mi ropero (…).
Mi riñón derecho es un maní. Mi riñón izquierdo se encuentra en el Museo de la Facultad de Medicina. Soy políglota y tartamudo (…).
Los márgenes de los libros no son capaces de encauzar mi aburrimiento y mi dolor (…). Me repugna el bostezo de las camas deshechas, no siento ninguna propensión por empollarles los senos a las mujeres, y me enferma que los boticarios se equivoquen, con tan poca frecuencia, en los preparados de estricnina.
En estas condiciones, creo sinceramente que lo mejor es tragarse una cápsula de dinamita y encender, con toda tranquilidad, un cigarrillo.



Oliverio Girondo. Espantapájaros, 1932.








lunes, 14 de agosto de 2017

★ largo hasta los pies




Los pobres coladores tienen mucha sed
porque el agua se les escapa
cada dos por tres.

María Elena Walsh.“Canción para tomar el té”, en El reino del revés (1965).



Se nos hace por demás irónico
que esos borrones deshidratados y estériles
sostengan bajo la piel una marca de agua.

Estamos invitados.
Pero jamás habremos de dignarnos
a poner incómoda a la tarjeta.
Siquiera destrozarle el cuerpo a ausencias
o dolérselo a destierros.

Cuán antipático puede ser un nombre
debajo de un saludo de despedida.
Cuán urgente su usurpación.
Cuán escandalosa su repugnancia.

Yo no sé por qué.


De entre los ruidos ©, 2015.





jueves, 10 de agosto de 2017

apagón / en la ciudad




Destiempo


Siempre caigo en el mismo sueño.
Siempre ingreso al laberinto
donde el monstruo aguarda, paciente y hambriento
en su centro incendiado.
Siempre estoy bajo la lluvia,
sobre los techos del mundo
con mi alma y mis pesadillas mojadas
rasgadas vestiduras de cartón.
Siempre rompo la mirada
y estallan los vidrios.
Siempre suena tu canción
en la radio y en la calle, en los bares y en mi cruz
esa que dice
apagón
en la ciudad
y todo lo que tengo
es tu vida iluminándome.
Siempre salto del mismo helicóptero
en la misma novela de ciencia ficción,
siempre en el mismo canal
siempre en la misma estación de radio
siempre en el mismo crucero fantasma
siempre en el mismo río.
Nada de lo que habita
se salva a la inundación o al incendio.
Nada de lo que amanece
deja ver su verdadero rostro.
Siempre abro los ojos
cuando es demasiado tarde
para mirar.


(de Cuando llegue el fin de los tiempos, Almadegoma Ediciones, 2017)




Fantasmas de ciudad


a veces es necesario alejarse
lo suficiente como para confundirse
en la muchedumbre.
doblar la esquina como quien parpadea
y sigue su camino, su mirada.
es preciso despertar bajo un techo desconocido
de vez en cuando
y mirar desde otra ventana, otro paisaje.
permitir que la carne se ilumine
aunque sea a través de una herida.


(de Un silencioso modo de arder, Peces de ciudad, 2017)





Vacaciones en el infierno



Mudé de piel. Mudé de hogar. Mudé de mundo.
En sueños se pasea la oruga.
En los laberintos se muere congelada la locura.
En el espacio debe haber un hombre perdido,
                            flotando náufrago y sin sentido
                            al abrigo de la oscuridad.
Mudé de ropa. Mudé de lengua. Mudé de suelo.
Me despegué por completo de esta humanidad
tan frágil
siempre necesitada de luz.
En el fondo somos insectos
chupasangre
que danzan en círculo
ansiando la lluvia de meteoros.
Mudé de cuerpo. Mudé de nombre. Mudé de futuro.
Me dormí en la frialdad del cadáver.
Y al final de la página contuve su peso muerto.
En los corredores del otro mundo
hay espacio suficiente
para todos nosotros
y nuestros pecados.
Es lo bueno que tiene el infierno:
amplio estacionamiento, calefacción,
cuerpos por doquier, tinta china,
cenizas volcánicas, sangre del cielo.


(inédito, 2017)




Mario Flores nació en Tartagal, provincia de Salta, en mayo de 1990. Escribe poemas, edita libros artesanales y hace tiradas de tarot. Sus libros más recientes son: Un silencioso modo de arder (Peces de ciudad, 2017), Cuando llegue el fin de los tiempos (Almadegoma Ediciones, 2017) y Poesía para pasajeros urbanos con auriculares (Cuaderno de elefantes, 2016). Blog: magiacaracol.blogspot.com.ar




viernes, 4 de agosto de 2017

★Apuntes sobre autobiografía (frg)







Te dice la fotocopia que la autobiografía es un relato retrospectivo en prosa, escrito por una persona real que pone énfasis en su vida individual.
La autobiografía en verso no existe o es poco común (que en este país viene siendo lo mismo).
Y no es lo mismo -valga la redundancia- “autobiografía” que “diario personal”, o “memorias”, o “autorretrato” o “res gestae”. Ni hablar de “novela autobiográfica”. Tampoco es lo mismo si lo escribe un hombre que si lo escribe una mujer. A no confundir, dice la fotocopia, y también dice que la identidad del narrador y la del personaje principal está indicada por el uso de la primera persona.

¿Qué quiere decir “yo”?

Configuración del Yo autobiográfico.
Si el autor de la autobiografía no es conocido entonces no tendrá éxito, pues nadie compra un libro sin saber quién es el que lo escribió. Pero si se usa un pseudónimo tal vez esto despierte interés en el lector, pues un nombre falso denota siempre ambigüedad y confusión, y la gente tiende a aferrarse pasionalmente a los nombres propios o a la ausencia de ellos (la fotocopia prefiere no meterse con el escabroso tema de las iniciales).

¿Dónde está yo?

Te dice la fotocopia que el autor que firma la autobiografía es responsable del valor de la verdad que relata, por eso la audiencia acepta esos relatos como verdaderos y es libre de comprobarlos o de intentar desacreditarlos.
Además, todos los textos sin excepción son escritos para nosotros mismos, es decir, los lectores.



Apuntes sobre autobiografía (inédito, 2010)