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domingo, 20 de agosto de 2017

sólo hay un camino: entre en usted





“Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes ha preguntado ya a otros. Los envía a revistas. Los compara con otras poesías y se inquieta cuando algunas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Desde ahora (ya que me permite aconsejarlo), renuncie a todo eso. Su mirada está dirigida hacia afuera, y eso es precisamente lo que debe evitar en el futuro. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Sólo hay un camino: entre en usted. Investigue la causa que lo empuja a escribir, examine si sus raíces se extienden hasta lo más profundo de su corazón. Reconozca si no preferiría morir en el caso de no poder escribir. Y sobre todo, en la hora más serena de la noche, pregúntese: ¿Siento verdaderamente la imperiosa necesidad de escribir?”


Rainer Maria Rilke. Cartas a un joven poeta (frg), 1929.

Gentileza de Revista El Humo.







viernes, 18 de agosto de 2017

★Apuntes sobre autobiografía II (frg)





(…) Y el sujeto que cuenta su vida por escrito se encuentra por demás convencido de que su imagen es digna de un interés privilegiado, es decir, se la cree.
Aceptemos en primera instancia que la autobiografía tal y como hoy la conocemos nunca ha tenido una temporada favorable durante la Antigüedad Clásica, puesto que en aquel entonces los hombres no solían creérsela. La libertad individual no existía, y todas las complejidades de la vida pasaban por pertenecer a un linaje o a una sociedad determinada que había que hacer quedar bien.
Cuando la Edad Media hace por fin su gracia, se piensa que podemos ser medianamente dueños de nuestro destino, aunque, claro, si nos portamos mal se nos castiga.

¿Para qué sirve yo?

Existencia pública versus existencia privada. Esto resulta medianamente admisible cuando la gente empieza de un momento a otro a darse cuenta de que ni los oráculos, ni los dioses, ni los horóscopos chinos son responsables de nuestra propia existencia, sino nosotros mismos. Cada uno es poseedor de su suerte. Nadie nos castiga. O sí. Pero de última nos bancamos el castigo y listo. O no elegimos creer en él. O el hombre se equivoca porque para eso ha nacido.
Esto dice muy convincentemente la fotocopia, y también agrega que el autobiógrafo es absolutamente consciente de todas estas cosas, y que, por ello, reúne ciertos elementos de su vida que reconstruyen su identidad a través del tiempo y, quién sabe, hasta puede “justificar” algunos de sus actos. ¿Justificarlos ante quién? No lo aclara. La fotocopia peca de escueta.
Claro que el lector de la fotocopia puede reinterpretar el contenido de la misma a su antojo.
Se puede escribir, por ejemplo, un relato autobiográfico, y hacerles creer a todos que, sólo por  el simple y banal hecho de leerlo, ya conocen al autor espléndidamente bien, aunque en realidad desconozcan por completo que su verdadera intención es mentirles abiertamente en la cara. Tendrá lugar así lo que se suele llamar “psiquis lectora”, de manera que a su Yo autobiográfico le gustará ser por antonomasia un Yo mitad ficticio / mitad real, o será, en realidad, un él disfrazado de Yo, un ella fingiendo un él, o todas las personas gramaticales juntas, o viceversa, o usted mismo leyendo la vida de otro en primera del singular.
De esta manera, su propio nombre pasará a ser al mismo tiempo el nombre del autor, un pseudónimo inventado por sus padres al nacer para poder dirigirle la palabra en un futuro, el nombre del personaje del relato que acaba de escribir y el del narrador autobiográfico mismo, porque para ponerse a pensar otro alias para la tapa del libro la verdad que no le van a quedar muchas ganas que digamos.
Resulta natural entonces que bajo estas circunstancias le parezca a usted mejor buscar ayuda profesional y leer las fotocopias.

Hacer fotocopias es un delito penado por la ley 11.723.



Apuntes sobre autobiografía (inédito, 2010)





jueves, 17 de agosto de 2017

6





Mis nervios desafinan con la misma frecuencia que mis primas. Si por casualidad, cuando me acuesto, dejo de atarme a los barrotes de la cama, a los quince minutos me despierto, indefectiblemente, sobre el techo de mi ropero (…).
Mi riñón derecho es un maní. Mi riñón izquierdo se encuentra en el Museo de la Facultad de Medicina. Soy políglota y tartamudo (…).
Los márgenes de los libros no son capaces de encauzar mi aburrimiento y mi dolor (…). Me repugna el bostezo de las camas deshechas, no siento ninguna propensión por empollarles los senos a las mujeres, y me enferma que los boticarios se equivoquen, con tan poca frecuencia, en los preparados de estricnina.
En estas condiciones, creo sinceramente que lo mejor es tragarse una cápsula de dinamita y encender, con toda tranquilidad, un cigarrillo.



Oliverio Girondo. Espantapájaros, 1932.








lunes, 14 de agosto de 2017

★ largo hasta los pies




Los pobres coladores tienen mucha sed
porque el agua se les escapa
cada dos por tres.

María Elena Walsh.“Canción para tomar el té”, en El reino del revés (1965).



Se nos hace por demás irónico
que esos borrones deshidratados y estériles
sostengan bajo la piel una marca de agua.

Estamos invitados.
Pero jamás habremos de dignarnos
a poner incómoda a la tarjeta.
Siquiera destrozarle el cuerpo a ausencias
o dolérselo a destierros.

Cuán antipático puede ser un nombre
debajo de un saludo de despedida.
Cuán urgente su usurpación.
Cuán escandalosa su repugnancia.

Yo no sé por qué.


De entre los ruidos ©, 2015.





jueves, 10 de agosto de 2017

apagón / en la ciudad




Destiempo


Siempre caigo en el mismo sueño.
Siempre ingreso al laberinto
donde el monstruo aguarda, paciente y hambriento
en su centro incendiado.
Siempre estoy bajo la lluvia,
sobre los techos del mundo
con mi alma y mis pesadillas mojadas
rasgadas vestiduras de cartón.
Siempre rompo la mirada
y estallan los vidrios.
Siempre suena tu canción
en la radio y en la calle, en los bares y en mi cruz
esa que dice
apagón
en la ciudad
y todo lo que tengo
es tu vida iluminándome.
Siempre salto del mismo helicóptero
en la misma novela de ciencia ficción,
siempre en el mismo canal
siempre en la misma estación de radio
siempre en el mismo crucero fantasma
siempre en el mismo río.
Nada de lo que habita
se salva a la inundación o al incendio.
Nada de lo que amanece
deja ver su verdadero rostro.
Siempre abro los ojos
cuando es demasiado tarde
para mirar.


(de Cuando llegue el fin de los tiempos, Almadegoma Ediciones, 2017)




Fantasmas de ciudad


a veces es necesario alejarse
lo suficiente como para confundirse
en la muchedumbre.
doblar la esquina como quien parpadea
y sigue su camino, su mirada.
es preciso despertar bajo un techo desconocido
de vez en cuando
y mirar desde otra ventana, otro paisaje.
permitir que la carne se ilumine
aunque sea a través de una herida.


(de Un silencioso modo de arder, Peces de ciudad, 2017)





Vacaciones en el infierno



Mudé de piel. Mudé de hogar. Mudé de mundo.
En sueños se pasea la oruga.
En los laberintos se muere congelada la locura.
En el espacio debe haber un hombre perdido,
                            flotando náufrago y sin sentido
                            al abrigo de la oscuridad.
Mudé de ropa. Mudé de lengua. Mudé de suelo.
Me despegué por completo de esta humanidad
tan frágil
siempre necesitada de luz.
En el fondo somos insectos
chupasangre
que danzan en círculo
ansiando la lluvia de meteoros.
Mudé de cuerpo. Mudé de nombre. Mudé de futuro.
Me dormí en la frialdad del cadáver.
Y al final de la página contuve su peso muerto.
En los corredores del otro mundo
hay espacio suficiente
para todos nosotros
y nuestros pecados.
Es lo bueno que tiene el infierno:
amplio estacionamiento, calefacción,
cuerpos por doquier, tinta china,
cenizas volcánicas, sangre del cielo.


(inédito, 2017)




Mario Flores nació en Tartagal, provincia de Salta, en mayo de 1990. Escribe poemas, edita libros artesanales y hace tiradas de tarot. Sus libros más recientes son: Un silencioso modo de arder (Peces de ciudad, 2017), Cuando llegue el fin de los tiempos (Almadegoma Ediciones, 2017) y Poesía para pasajeros urbanos con auriculares (Cuaderno de elefantes, 2016). Blog: magiacaracol.blogspot.com.ar




viernes, 4 de agosto de 2017

★Apuntes sobre autobiografía (frg)







Te dice la fotocopia que la autobiografía es un relato retrospectivo en prosa, escrito por una persona real que pone énfasis en su vida individual.
La autobiografía en verso no existe o es poco común (que en este país viene siendo lo mismo).
Y no es lo mismo -valga la redundancia- “autobiografía” que “diario personal”, o “memorias”, o “autorretrato” o “res gestae”. Ni hablar de “novela autobiográfica”. Tampoco es lo mismo si lo escribe un hombre que si lo escribe una mujer. A no confundir, dice la fotocopia, y también dice que la identidad del narrador y la del personaje principal está indicada por el uso de la primera persona.

¿Qué quiere decir “yo”?

Configuración del Yo autobiográfico.
Si el autor de la autobiografía no es conocido entonces no tendrá éxito, pues nadie compra un libro sin saber quién es el que lo escribió. Pero si se usa un pseudónimo tal vez esto despierte interés en el lector, pues un nombre falso denota siempre ambigüedad y confusión, y la gente tiende a aferrarse pasionalmente a los nombres propios o a la ausencia de ellos (la fotocopia prefiere no meterse con el escabroso tema de las iniciales).

¿Dónde está yo?

Te dice la fotocopia que el autor que firma la autobiografía es responsable del valor de la verdad que relata, por eso la audiencia acepta esos relatos como verdaderos y es libre de comprobarlos o de intentar desacreditarlos.
Además, todos los textos sin excepción son escritos para nosotros mismos, es decir, los lectores.



Apuntes sobre autobiografía (inédito, 2010)



domingo, 30 de julio de 2017

★tan papel crepé






tan confuso es el aire cuando la atraviesa
tan ilegible
tan compacta la fosforescencia
cuando le tropieza el cuerpo

ella sigue arrodillando agujas sobre los almohadones
sigue aguantando la costra rocosa que le va formando el lápiz en las manos
el roce achatado de la baraja española con que solía leerse el futuro
y que ahora guarda
en una caja de zapatos viejos




“piedra, papel o tijera” (frg) / texto completo pinchando la imagen

[ayer me tocó leer en público un par de recuerdos de Entre los ruidos © (2015) | evocación de la locura]








jueves, 27 de julio de 2017

estas cosas





No sé, pero quizás me esté yendo de algo, de todo,
de la mañana, del olor frío de los árboles o del íntimo sabor
de mi mano.
Pero estas llamas y la lluvia bajan por la tarde del día elevadas,
con su trabajo cruel y afanoso, con el terror de la primavera
y el tiempo y la noche vanamente disueltos en su impaciencia.

Yo sé que estoy mirando, extendido, sin atender
lo que el polvo y el abandono ocultan de mi cuerpo y de mi lengua.
(…) Soy el ido, el variante del cielo,
de la calle muerta en las nubes,
su entretenimiento
como un pájaro.



Ricardo Molinari; Estas cosas (frg)



martes, 25 de julio de 2017

★la gota que devolvió el vaso (frg)





Hay un candado roto abajo del mar.
Tiene la llave puesta, porque pretende
- como todos nosotros-
disimular su imperfección.

(…)

Una familia de pequeños esciénidos se acomoda 
debajo de las algas vecinas. ¿Será para dormir?
¿O acaso las percas marinas no duermen
ni existen?

Los pulmones zumban.
En la orilla, unas primas segundas lloran,
y el equipo de rescate pretende
con sus naranjas chillones de trajes de baño
calmar a la chusma y esconder,
en la parte de atrás de las columnas podridas del muelle,
los gritos de los pájaros y los aplausos
para los niños perdidos.




De Quemar el fuego ©, 2017.



domingo, 16 de julio de 2017

Las paredes de mi celda van cambiando de color





El verano. Los pájaros derretidos en pleno vuelo caen, como plomo hirviente, sobre las cabezas de los arriesgados transeúntes, matándolos al momento.

El verano. La isla, como un pez de metal alargado, centellea y lanza destellos y vapores ígneos que fulminan.

El verano. El mar ha comenzado a evaporarse, y una nube azulosa y candente cubre toda la ciudad.

El verano. La gente, dando voces estentóreas, corre hasta la laguna central, zambulléndose entre sus aguas caldeadas y empastándose con fango toda la piel, para que no se le desprenda el cuerpo.

El verano. Las mujeres, en el centro de la calle, empiezan a desnudarse, y echan a correr sobre los adoquines que sueltan chispas y espejean.

El verano. Yo, dentro del morro, brinco de un lado a otro. Me asomo entre la reja y miro al puerto hirviendo. Y me pongo a gritar que me lancen de cabeza al mar.

El verano. La fiebre del calor ha puesto de mala sangre a los carceleros que, molestos por mis gritos, entran a mi celda y me muelen a los golpes (...).

El verano. Las paredes de mi celda van cambiando de color, y de rosado pasan a rojo, y del rojo al rojo vino, y de rojo vino a negro brillante... el suelo también empieza a brillar como un espejo, y del techo se desprenden las primeras chispas. Sólo dándole brincos me puedo sostener, pero en cuanto vuelvo a apoyar los pies siento que se me achicharran. Doy brincos. Doy brincos. Doy brincos.

El verano. Al fin el calor derrite los barrotes de mi celda, y salgo de este horno al rojo, dejando parte de mi cuerpo chamuscado entre los bordes de la ventana, donde el aceite derretido aún reverbera.



Reinaldo Arenas (Cuba, 1943-1990)
El mundo alucinante (frg.)




sábado, 15 de julio de 2017

#soy





soy eva soy maría soy maría magdalena
soy la que traicionaste
la que te parió
la que te amó

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy la que no nació de tu costilla
la que no fecundó el espíritu santo
la que no se prostituyó

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy hija de ningún dios
soy madre de ningún hijo de dios
soy mujer de un proxeneta

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy la que carga tu carga
la que es tu madre
la que esclavizás

soy eva soy maría soy maría magdalena
soy muerta en la cama
en el libro
en las mil hogueras y en la procesión

soy eva soy maría soy maría magdalena
ni la bruja ni la madre ni la puta
soy eva soy maría soy maría magdalena
tu hermana
soy



Cocó Galli



sábado, 8 de julio de 2017

★pez globo





sobre la irrealidad casi continua
a la que con frecuencia nos arrastran
ciertos lugares comunes
nunca solemos decir nada

cantidades infinitesimales de inapetencias no carnales
ordinarios padecimientos no físicos
y otras pasiones igualmente absurdas
armonizan por fuera de nosotros mismos
por fuera y por dentro
de todos los otros

[todos los otros:
fenómenos terrenales de tipo imaginario
que miran
desde el agujero de alguna cerradura incompleta
desde un agujero cualquiera incompleto

que miran
incompletos]


una bailarina de caja de música
posa siluetas clónicas
encima de la cáscara de sus propias raíces
mientras desespera

no tiene manera de saber
-         a ciencia cierta  -
cuántos de los ojos que la controlan
son realmente auténticos
(directa y obsecuentemente proporcionales
al espesor del líquido que segregan)
ni cuántas de las manos que la manipulan
se desplazan en la mitad perdida de  alguna otra urgencia
vuelven a las vocales cerradas con diéresis
y a otros adornos fónicos del orden nuevo:
lugares comunes sobre los que preferimos no hablar
alfileres que el aire sigue dejando demorados
mientras desesperamos

inflarse es el borde final
acaso la última bifurcación posible




miércoles, 5 de julio de 2017

el poeta es exacto





-   Señor, si alguna vez el Museo del Louvre se encontrara en llamas, ¿Usted qué salvaría?

-   El fuego.



“El poeta es exacto. La poesía es exactitud. Desde Baudelaire, el público ha comprendido, poco a poco, que la poesía es uno de los medios más insolentes de decir la verdad.”


Jean Cocteau

(Francia; 1889 – 1963; poeta | novelista | dramaturgo | pintor | diseñador | crítico | cineasta)



domingo, 2 de julio de 2017

todo principio no es más que una continuación





Hubo algo perdido y encontrado.
(…)
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.

Todo principio
no es más que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.




Wislawa Szymborska (2 de Julio de 1923 – 1 de Febrero de 2012);

“Amor a primera vista” (frg.), en Fin y principio (1993).